Reservas

No hay productos en el carrito.

Nuestra historia

Nosotros

Yo, Cristina Baixauli, valenciana, hija y nieta de empresarios del mundo del textil y de la construcción, me licencié en empresariales y luego hice un MBA especializado en financiación. Empecé mi vida laboral dedicándome sobre todo a la financiación y contabilidad de empresas promotoras en Valencia capital.

Nosotros no nacimos entre hosteleros ni fue nuestro primer trabajo...

Víctor Gallego, dianense, hijo de constructor, empezó sus estudios universitarios en Físicas, y luego derivó a arquitectura, aunque no finalizó porque dedicó su tiempo a la empresa constructora familiar.

Nos conocimos en Dénia, lugar en el que él residía y yo veraneaba, y nos casamos a los tres años. Era 1997, y el boom de la construcción. Decidimos crear nuestra propia promotora aportando cada uno lo que sabía hacer… Víctor construía, llevaba la dirección de obra, relación con proveedores y organización de los distintos gremios… Yo me dedicaba a la financiación, relación con bancos, contabilidad y cobros. Así hicimos dos promociones en Dénia de una envergadura considerable.

En el año 2000, nos salió la oportunidad de pujar por la concesión de unos chiringuitos de playa. Nos fue adjudicado uno de los más importantes, el chiringuito de la Marineta Cassiana. Era la típica caseta de madera de 20 metros cuadrados que se dedicaba al alquiler de hamacas y sombrillas, pero también a la venta de refrescos y bebidas varias (cervezas, cócteles…) y algo de comida de fácil elaboración. Fue nuestra primera incursión en el mundo de la hostelería.

La hostelería nos estaba seduciendo...

En 2002 acabamos la segunda promoción y decidimos no emprender una tercera puesto que el mundo del ladrillo empezaba a entrar en recesión. Seguíamos con la concesión del chiringuito pero ésta tenía fecha de caducidad puesto que la concesión era por siete años. Había que moverse y la hostelería nos estaba seduciendo.

Se creó por aquel entonces Marina de Dénia, y los primeros locales tenían gran afluencia de público, y su proximidad a la Marineta Cassiana hacía que nosotros mismos fuésemos clientes habituales.

Decidimos alquilar un local en 2005 para montar un restaurante con una parte de lounge, es decir, unos metros cuadrados de la gran terraza que vertía sobre el puerto de Dénia se iba a dedicar a coctelería y copas, amenizadas por un DJ.

Decidimos por lo tanto emprender nuestra propia aventura como AGUA DE MAR

Conscientes de la poca experiencia que teníamos en el sector, decidimos coger una franquicia: TAPELIA, especializada en arroces.

La relación duró poco más de dos años. Aprendimos con ellos la gestión interna de un restaurante, pero también vimos que era un corsé para el mismo porque el cliente reivindicaba el producto autóctono y éste no estaba entre las propuestas de la franquicia. Decidimos por lo tanto cortar la relación y emprender nuestra propia aventura como AGUA DE MAR…

Víctor se dedicaba más a la sala y yo a la cocina y por eso decidimos ampliar nuestra formación, cada uno en su parcela.

Yo no he parado de formarme, y sigo haciéndolo. Hice 4 stages en Lyon en PAUL BOCUSSE, el curso de cocina tecnológica de INVATUR que pertenece a la universidad de Alicante y varios cursos sueltos de perfeccionamiento con grandes cocineros, aunque nunca he trabajado para otros restaurantes.

Víctor, del mismo modo, hizo dos másters como Sommelier y varios cursos con visitas a bodegas. Sigue formándose.

Agua de Mar no es un restaurante estanco, ha evolucionado mucho en todos los aspectos y sigue haciéndolo, paralelamente a nosotros…

Cristina Baixauli y Víctor Gallego

Propietarios

Table Reservation

    Translate »